
MÚSICA
Lo único que nunca ha cambiado en mi, es que siempre me ha gustado la música.
Sabía que dedicarse al arte en Chile no era un buen plan y mis papás no se demoraron en respaldar esa idea, más teniendo en cuenta el esfuerzo que habían hecho por mantenerme en un colegio privado. Estudié composición musical en la Universidad Católica y para tranquilizarlos un poco, estudié otra carrera en paralelo, aunque también era artística.
Yo también sentía ese miedo, pero fue más fuerte lo que sentía profundo en mi corazón y que me llenaba de entusiasmo, que el camino seguro que no me movía absolutamente nada.
Mi relación con el canto venía de antes. Desde el colegio que canto en coros y en la universidad me metí a todos los coros que encontré. Cantar con otros fue el lugar donde empecé a conocer mi propia voz, explorarla y poner atención a su evolución y crecimiento, sin que nadie me dijera "se canta de esta forma". Esa intuición fue clave para poder descubrir mi propia voz.

A través del movimiento, mostramos la esencia. Sentir en unidad.
Desde niña también he tenido una sensibilidad que durante mucho tiempo me costó comprender. Sentía muy profundo y percibía cosas que no sabía cómo explicar. Eso me fue encerrando en una depresión que encontró su clímax con muchas parálisis del sueño. Pero eso mismo fue lo que me movilizó hacia la exploración de las dimensiones sutiles que nos componen y a descubrir un gran poder interno.
En 2020, la exploración de mi voz y este camino espiritual comenzaron a encontrarse. Empecé a cantar en estados meditativos e improvisar melodías desde la intuición. Era algo muy nuevo y, al mismo tiempo, algo muy obvio en mí. Siento que esos momentos son memorias del alma que se despiertan.
A partir de la exploración de este canto empecé a reconocer la voz del alma. Fui entendiendo cómo se manifestaba en mi cuerpo, qué ocurría cuando dejaba de dirigir el proceso creativo desde la mente y qué sucedía cuando entraba en contacto con dimensiones sutiles. En ese momento comencé a crear la música que puedes escuchar hoy en las plataformas de streaming. También nació en mí la necesidad de compartir la experiencia de cantar desde el alma y fui creando una ruta para hacerlo, a la que llamo Cantoamor.
La conexión con mi alma es de las cosas más importantes que me han sucedido y aclaró el sentido que tiene para mí crear. Cuando creo desde ese lugar siento que aparece algo verdadero y coherente conmigo, y también que no estoy sola en el proceso, que estoy recibiendo información. Esa es la forma de creación que hoy guía todo lo que hago y comparto.
MÚSICA EN VIVO
Y COLABORACIONES
Además de mi proyecto musical, participo en experiencias donde la música acompaña procesos de conexión interior.
He colaborado en ceremonias, sonoterapias y proyectos junto a otros artistas, creando música que combina composición y canto espontáneo.
Cada colaboración es diferente. Me interesa entender las necesidades de cada proyecto y desde ahí construir una propuesta musical acorde a su contexto.
Si estás creando una ceremonia, encuentro o proyecto y sientes que mi música puede ser parte, escríbeme.